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por Lintu

[.D Í A , N O C H E Y U N A S A D O D O M I N G U E R O.]

CAPÍTULO 8: DÍA, NOCHE Y UN ASADO DOMINGUERO
Ehhh... 9_9U Digamos que con el pasar de los días en la nave, la gente estaba exagerando en sus peticiones... Por un lugar se veía una gran mansión con piscina olímpica y un gran parque. Por otro lado estaba la Estatua de la Libertad o el Coliseo Romano (producto de gente muy patriótica). En un momento comenzaron a ver árboles, pasto, pájaros, y algunos gatos y perros. En consecuencia, aparecieron carteles en varios idiomas: “Limpie los desechos de su mascota”. “No tire basura en el pasto”. “No tale árboles” “No encienda fuego cerca de la flora”. Etc...
Pero en uno de los momentos, alguien anónimo, parece que pensó en querer ver la luz del sol... Resultado: Comenzó a haber un día y una noche. Ahora sabían cuando era el mediodía, la medianoche, la tardecita, el amanecer y la madrugada. Sabían cuando almorzaban y cuando debían dormir. Nadie sabía quién había logrado ese acontecimiento, pero todos le estaban sumamente agradecidos. Eso sí, las primeras horas de luz “solar” tuvieron que andar con gafas oscuras, para acostumbrarse de a poco a la encandilación. Resumiendo: estaban en una pequeña Tierra.
El grupo que conocemos no se quedó atrás. Ya había dos pequeñas casas con un humilde jardín con piscina, asador, fuente para pájaros y algunos árboles medianos de donde colgaba una hamaca paraguaya. Una de las casas tenía 2 habitaciones, un baño, una cocina, un sauna, una sala y una terraza. En ella dormían Lauri, Aki, Pauli, Eero y Pablo. En la casa de al lado, separada por un cantero de flores, estaban Camila, Romina, Laura, Julieta, María y Carla. Su casa era igual a la vecina.
Uno de esos días, Camila se levantó al alba. Había soñado con las cuatrimestrales de su escuela y eso no era un buen sueño que digamos. Fue al baño, se vistió y fue a la cocina a prepararse el desayuno. Como era un día “lindo” desayunó sentada en la terraza mirando cómo amanecía.
- ¡Buenos días!- escuchó ella en un momento.
Miró hacia abajo y vio que no era la única que había madrugado. Pablo estaba en el patio saludándola con una mano.
- ¡Hola!- lo saludó también -. ¿Subes?
- Ok...- aceptó él y subió por la escalerita exterior.
- ¿Por qué estás despierto tan temprano?- le preguntó Camila, una vez que su amigo se hubo sentado en otra silla.
- No por gusto, créeme... --__-- Estuve soñando con exámenes...
- ¡Hey! ¡Yo también!- se sorprendió ella -. Significará algo??
- Puede ser y puede no ser...- dijo Pablo. No tenía ganas de pensar a esa hora -. Cambiando de tema... ¿Qué día es hoy?
- Ehhhh... Espera – le dijo. Camila se puso pensativa y de repente, apareció en la mesa un diario bastante gordo. La muchacha lo tomó y se fijó debajo del titular .- Es domingo... Al menos en la Tierra...
Quedaron un rato en silencio. Camila leía una nota sobre las publicidades subliminales (N/A: No pregunten... --__--U) y Pablo leía el suplemento deportivo, quejándose para sí de los partidos jugados por los equipos de su país.
Al rato de haber estado leyendo, comenzaron a despertarse sus amigos. Eero y Lauri llegaron a la terraza de las chicas ya desayunados y bien despiertos. Desde el interior de la casa llegaron Julieta, Carla y Romina. Según ellas, no había nadie quién pudiera despertar a Laura y a María. Comenzaron a charlar animadamente mirando cómo despertaba todo a su alrededor. Camila dirigió la mirada hacia donde estaba el grupo de los chicos de su curso. Ya no estaban alrededor de esa humilde mesa de truco: ahora estaban todos instalados en 5 cabañas rústicas, ubicadas alrededor de una cancha de fútbol. Notó que Marco, Taylor, Isso, Iasi, Cardoso, Bruno y Julián estaban jugando a los penales. Cómo ella no notaba otro movimiento dentro de las cabañas, supuso que los demás estaban durmiendo.
A lo que supusieron que eran las 11 de la mañana (según un reloj que había aparecido en medio de la plaza que tenían enfrente), ya estaban todos despiertos e instalados en la terraza de las chicas. Todos estaban en silencio y relajados, pensando en qué podrían hacer ese día.
- ¿Qué almorzaremos?- preguntó en un momento Aki.
- ¡Uy! ¡Tu siempre andas pensando en comida! ¬¬ - se quejó Pauli, a su lado.
- Mirá quién habla... ¬¬ “Mmmsmsmsn... Pizza msmanasas.... Pescado... msmsndcsmms Sírveme más”
- ¿Qué es eso?
- Hablas dormido, Tonni... – le explicó Aki.
- ¡Lo tengo!- exclamó de golpe Julieta, saltando de la silla e interrumpiendo la discusión de ambos muchachos -. Acérquense- les indicó a los argentinos.
Pablo, Romina, Camila, Carla y María se acercaron y Julieta les murmuró algo. Debió haber sido una gran idea, porque todos ellos saltaron emocionados.
Todos ellos se pusieron en movimiento. Pablo bajó apresurado por la escalera y fue hasta el complejo de cabañas de los chicos. Camila fue hasta la casa vecina, con una terraza de la cual colgaba una bandera celeste y blanca. María, Julieta, Romina y Carla fueron hasta el interior de la casa. Mientras tanto, en la terraza estaban unos desconcertados finlandeses y una extrañada mexicana. Ninguno de los 5 sabía qué les ocurría a sus amigos.
A los minutos, Pablo volvía seguido de una banda de 19 chicos. Todos ellos traían en las manos una bolsa de algo. Luego apareció Camila con dos bolsas marrones bastante pesadas en las manos. Detrás de ella caminaba un hombre adulto con otras dos bolsas de esas. Las dejó en el suelo, contra la pared, y se despidió amablemente de todos los presentes.
Camila fue a la cocina a reunirse con sus amigas. Ellas estaban lavando unas 3 docenas de tomates y unas 6 plantas de lechuga. Cocían varios kilos de papas y hervían 6 huevos. Preparaban una mezcla de especias conocida como chimichurri y lavaban algunos platos.
- Mira que buena idea esta...- dijo Camila, mientras cortaba en rodajas los tomates -. Un asado... Ya los extrañaba...
- ¡Eres una genia, Juli!- la alabó María, controlando la cocción de las papas y de los huevos.
- ¡Auch!- se quejó Carla -. Me corté...- explicó, metiéndose el dedo en la boca.
- Concéntrate, Car...- le aconsejó Romina -. No debes pensar en que Luciano va a almorzar con nosotras...
- Ahhhhhhhhhhh...- suspiró Carla.
- Mala idea... ¬¬U
Mientras, en el jardín, los chicos hacían un alboroto total. Pablo, Damián y Mariano transportaban algunos asadores portátiles a la zona de la comida. Taylor y Marco preparaban el fuego con carbón, papel y algunas maderas. Cristian, Luciano, Nicolás y Santiago estaban salando y desgrasando la carne. Ayala, Camilo y Hernán limpiaban el pescado. Por último, Iasi, Silvestri, Matías, Isso, Julián, Cardoso, Bruno y Campos, desplegaban algunas mesas de madera y le colocaban los platos, vasos y cubiertos.
Al cabo de un ratito, ya la carne y el pescado se asaba sobre las parrillas instaladas. Los 3 Pablo (Pablo, Campos y Ayala) y Matías jugaban al tenis y las chicas hablaban animadamente con una familia española que “vivía cerca de allí”.
Ya para las 13 tenían todo listo: las carnes estaban cocidas, las papas con huevo servidas en cada mesa, lo mismo que la ensalada y algunos jarritos con chimichurri para el pescado. Por supuesto, no faltaban todos los comensales sentados.
- Yo no haría esto si todos supiéramos lo que estamos comiendo- comenzó a explicar Pablo, levantándose y dirigiéndose a todos -. Pero como hay comensales que no lo saben, lo diré...- dijo mirando a Aki, Lauri, Laura, Eero y Pauli -. Estamos comiendo lo que en nuestro país se llama asado... Al menos yo no sé dónde se originó de nuestro territorio, pero lo que sé es que se podría considerar como la comida tradicional de nuestro país...
Los desconocedores del tema escuchaban atentos.
- Bien- continuó Pablo -. Mientras les servimos les explicaremos qué es cada cosa...
Entonces, Marco y Taylor volvieron con dos fuentes a rebosar de comida.
- ¿Quién quiere chorizo?- dijo Taylor, acercándose a la mesa.
Toooooodos los argentinos levantaron la mano y comenzaron una batalla a muerte con los tenedores, para ver quién se servía el mejor. Lauri, Aki, Eero, Pauli y Laura no tuvieron ninguna opción. Les encajetaron el chorizo en el plato y a callar.
- ¡Por acá las morcillas!- anunció Marco y se armó otra batalla a muerte para ver quién se comía la morcilla más grande.
Nuevamente, los “extranjeros” sin opción. Les pusieron una morcilla en el plato.
Mientras todos los argentinos comían gustosos ese manjar criollo, los pobres 5 desconocedores del tema miraban el plato sin tocar los cubiertos.
- ¿No les gusta?- les preguntó María, al notar que ellos no daban señas de estar comiendo nada.
- Ehhhhh.... Ehhhhhh.....- balbucearon ellos, no muy convencidos.
- ¡Vamos!- los alentó Damián, que estaba sentado frente a ellos -. No es veneno... No hace daño...
- Un pequeño problema...- dijo Lauri, dirigiéndose hacia Camila.
- ¿Wwé pawswa?- preguntó ella, con la boca llena de papas.
- No como carne...
- ¡Waaahhh!- dijo ella. Tragó lo que tenía en la boca.- ¡Ahhhh! Bueno... ^^ No es problema...
- ¿Ah, no?- se extrañó Lauri.
- Nopo... n_n En realidad sabíamos que no te gusta la carne...
- ¿En serio? o_o- se sorprendió él.
- Si... Por eso te hicimos una pizza aparte...
En ese momento, volvió Julieta de la cocina con una bandeja que tenía una pizza bien caliente. Digamos: recién sacada del horno.
- ¡¡Genial!! ^O^- se entusiasmó Lauri, abalanzándose hacia la pizza.
Mientras, a su lado, Aki, Eero, Pauli y Laura estaban en lucha cuerpo a cuerpo consigo mismos. Tenían en el tenedor un pedacito de chorizo y luchaban contra sus ganas. El tenedor se acercaba y se alejaba de la boca sin querer entrar.
- ¡Coman de una vez! ¡Ya me están desesperando!- les reprochó de golpe Silvestri.
Agarrados de sorpresa por el grito en medio de tanta “concentración”, la comida fue a parar a la boca. Los 4 masticaron y tragaron. Silencio por parte del personal................................................................................. Y como respuesta obtuvieron una sonrisa enorme por parte de los comensales y la visión de ellos comiendo a rabiar lo que tenían en el plato.
A l cabo de unos momentos, Isso y Mariano se fueron con las bandejas. Luego volvieron.
- Bien... Ya pasamos la entrada... Ahora viene lo bueno...- anunció Isso.
- Tenemos costillas, vacío y matambre...- siguió Mariano.
- Pero como no tenemos ganas de servirles a cada uno...- dijo Isso.
- Vamos a dejar una fuente en cada mesa...- concluyó Mariano.
- En resumen: tenedor libre ^^- dijo Isso.
Misma escena de antes: Los argentinos comiendo alegres, los extranjeros mirando desconfiados (menos Lauri, que estaba muy ocupado con su pizza). Los argentinos dándoles ánimos y explicaciones, los extranjeros aceptando. Así toooooodo el almuerzo. Eso sí, de postre nada porque todos estaban con la digestión hasta la garganta. Resultado: Aki se tiró a la hamaca paraguaya a dormir, Eero a la terraza a meditar, varios de los chicos fueron a bajar la comida en un partido de fútbol (Ooohhhh! Vaya digestión XP), las chicas se fueron a pasear por los parques cercanos, algunos de los chicos que quedaban (Léase: Pablo, Julián, Matías, Yago y Santiago) se tiraron de cabeza a la piscina, sin esperar la ½ hora de espera que te recomiendan antes de meterte al agua.
Algunos se preguntarán: ¿Qué diantres pasó con los aviones, autos y colectivos que había por todas partes? Bueno... A los aviones los llevaron a un depósito y los vehículos eran utilizados como medios de transporte. Si... Ibas a la esquinas, parabas al colectivo, pagabas el boleto y viajabas normalmente. Suena estúpido pero eso era lo que hacían ^^U.
Entonces, esa tarde Pauli y Lauri averiguaron dónde había quedado su jet y fueron en busca de los instrumentos... Ya había pasado demasiado tiempo sin que The Rasmus se haya tocado algún temita.
- Aki... Aki...- susurró Lauri en el oído de Aki.
Ninguna respuesta...
- ¡Aki!- volvió a decir.
Nada...
- ¡¡¡HAKALAAAAAAAAAAAAA!!!- le gritó en la oreja.
- ¡¡¡¡¡YYYYYYYYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!- se despertó sobresaltado él -. ¡¡¡No me despiertes así!!! ¡¡¡Acaso se te perdieron jugadores en el camino, demente!!! >-<
- Buenas tardes a ti también, Aki ^^*- le dijo con sarcasmo.
- ¿Por qué me despiertas 10 minutos después de que logré dormirme? ¬¬*
- ¿Acaso no extrañas tu batería, Hattu?
- Eso quiere decir que...- balbuceó Aki, sin poder creerlo.
- Si... Volvemos a entrar en calor, amigo...
Aki saltó emocionado y corrió hacia donde habían dejado todo.
Mientras tanto en la terraza...
- Ommmmmmm.... Ommmmmm.... (Eero haciendo Yoga)
- Bueno, bueno, bueno...- dijo Pauli de golpe -. Basta de Yoga, y de equilibrio espiritual con los árboles, las nubes y el sol... Basta de hablarle a los pajaritos, es hora de ir a tocar algo...
- Pero hay que tener una buena aura para poder tocar...- dijo Eero, sin salir de su posición de loto, ni abrir los ojos.
- ¿Quién te entiende, Eero? ¬¬
Agarró a Eero de un brazo y lo arrastró por toda la terraza. Eero seguía duro en su posición sin saber lo que le estaba pasando... Hasta que Pauli lo tiró de la escalera.
- ¡¡¡Pauli: h**** de p***** , y la que p**** te re p***** , p***** de m****** !!!- le gritó Eero una vez abajo.
- Me encanta tu equilibrio espiritual...- le dijo con ironía.
Ya a la media hora, tenían todo el equipo instalado en la cancha de fútbol de los chicos. El siguiente paso fue agarrar cada instrumento y comenzar a tocar. Al cabo de 10 segundos, el lugar estaba repleto de jóvenes escuchando la música. Por supuesto, Camila, Laura y el resto de los chicos estaban en primera fila. Pablo, por más fanático que fuera, estaba muy ocupado compitiendo en carreras de natación con Julián, Matías, Yago y Santiago. Carla, María, Julieta y Romina se quedaron aparte, dando a entender de que esa banda no les gustaba.
- Me caen bien cuando les hablo...- dijo María en un momento -. Pero no entiendo cómo a todas esas personas les puede gustar esa música U_Uu
- Créenos que a nosotras tampoco- le dijeron las otras.
º Pensamiento de Laura, cuando ya se notaba que “Funeral song” iba a ser la última canción interpretada por los chicos en ese mini recital º: “Por favor... Que luego de esto nadie se acuerde que los escucharon, así no se abalanzan sobre ellos ^^U”
Dicho y hecho... Terminó de sonar la última nota del tema y toda la gente se iba del lugar como si nada hubiera pasado. Esto les resultó bastante reconfortante a los chicos, ya que no se sentían con ganas de nada... Excepto tirarse de cabeza a la piscina como todos los demás...
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