Encuentros Cercanos
por Lintu[.E L M A T E Y E N C U E N T R O S I N D E S E A D O S.]
“Días” después, en uno de los tantos turnos de vigilancia, Camila y Lauri estaban sentados al lado de una fogata (Nota: durante esos días, todos en la nave habían notado que si le pedían algo a los bichos esos, ellos se los daban gustosos. El grupo que nosotros conocemos pidió fósforos, madera seca y kerosene, entre otras cosas). En el lugar reinaba silencio de muerte, roto de vez en cuando por algún ronquido, murmullo o llanto de bebé.
- ¿En qué piensas?- le dijo Lauri a Camila, cuando ésta se quedó ensimismada mirando las llamas.
- Quiero regresar a casa...- le dijo ella, aún con la mirada perdida.
- ¿A Argentina, verdad?
- Si... Tengo la sensación de que esas criaturas no nos dejarán libres nunca...
Volvió a producirse un silencio entre ambos.
- ¡Ay, no! ¡Ay, no!- exclamó de repente Camila, llevándose un mano a la frente -. ¡Mira que no aguantarlos! ¡Tanto que ni en una nave extraterrestre me puedo librar de ustedes!- le decía a unas personas que habían pasado por su lado caminando suavemente.
- Decimos lo mismo... ¬¬- le respondió una voz masculina.
Se había encontrado a Marco, Iasi, Federico I., Pablo C. y Federico T. en ese lugar. Camila decía que no los soportaba, pero eso era cierto a medias. Les caían... Pero ahí nomás...
- ¿Qué se supone demonios que hacen aquí?- les preguntó un poco molesta Camila (Piensen... Interrumpieron mi primera charla a solas con Lauri ¬¬)
- ¡Siempre tan simpática, tu! ¬¬- le reprochó Faderico I, que para abreviar lo llamaremos Isso.
- ¿Me responden? ¬¬*
- ¿Qué piensas que estamos haciendo aquí, Camila?- le dijo Federico T, que para acortar lo llamaremos Taylor.
- Ya está... U_Uu No me respondan... ¡Lo tengo! Están en una romántica cita con sus novias ^^- les dijo con mucho sarcasmo.
- Eres imposible... ¬¬- se quejó Pablo C, que para abreviar lo llamaremos Campos (además no lo confundimos con el otro ^^U)
- Ay, si tu... ¬¬* ¿Se van, plis?
- ¿Por qué?- la atacó Iasi -. Si queremos nos quedamos... ¬¬
- Si... Vámonos...- empezó a decir Marco en todo irónico -. Camila necesita estar sola con ALGUIEN...
- Marco... Ahórrate las palabras si quieres tener hijos alguna vez ¬¬...- lo amenazó Camila, pensando en patearle “alguna parte”. No iba a permitir que se metieran con Lauri (Que, a propósito, miraba la escena con cara de ingenuo)
- Ok, Ok...- dijo él, rendido ante ese comentario -. No era necesario llegar hasta esos extremos O_OU
- ¡Hey! ¿Por qué tardan?- una voz llamó a los chicos de pie.
- ¡¿Tú también estás aquí?!- saltó ella, señalando al joven que se acercaba, parándose y poniendo cara de aterrada.
Por la gente dormida se venía acercando Matías.
- ¿Qué pasa? ¿Tengo changos en la cara, que me miran tanto?- preguntó inocentemente.
- ¡Esto no puede estar peor!- se lamentó Camila, volviéndose a sentar y ocultando su cara con las manos, para mantenerse tranquila.
- ¿Nos vamos, che?- le dijo Matías a los otro chicos -. Silvestri acaba de pedir una mesa para jugar al truco...
- ¡Genial! ^^- dijeron todos.
- ¿Silvestri? Ô____________Ô- volvió a gritar Camila -. ¡¿Acaso está todo el curso en este lugar?!
- Al menos por allá estamos todos los chicos...- le dijo Iasi.
- ¡¡¡Quééééééééé!!!- gritó de nuevo. Se asomó por detrás del colectivo donde habían establecido campamento y vio, efectivamente, que había un grupo de chicos que estaba despierto alrededor de una mesa-. ¡¡¡Esto definitivamente no puede estar peor!!!
- Bueno... No lo sé...- le dijo Isso -. ¡Ahí te ves! ^^*- la saludó y todos los chicos se fueron.
- ¡Hasta nunca! ^^***- se despidió ella, fingidamente.
Volvió a sentarse junto a Lauri, escondió otra vez la cara en las manos y se dedicó a pensar. ¿Acaso que más faltaba? ¿Quién de su curso faltaba por aparecer? Ya se imaginaba dando una clase con sus compañeros, el profesor de química, los chicos de The Rasmus, Laura y un montón de extraterrestres a su alrededor. La imagen le causó mucha gracia y no pudo evitar lanzar una risa evasiva. Lauri la escuchó.
- ¿De qué te ríes?- le preguntó divertido.
- De nada...- dijo ella, volviendo a mostrar su rostro.
- ¿Quiénes eran ellos?
- Unos compañeros de curso ¬¬U... Mira que es el colmo encontrármelos por el centro de mi ciudad... Pero estar con ellos en una nave alien...
- Es verdad- dijo Lauri riendo.
Volvieron a sumirse en silencio soporífero... Al rato, escucharon que alguien salía de la carpa que había detrás de ellos (les pidieron a los bichos unas carpas! XP). Era Pablo recién despierto. Traía en sus manos una pava, un mate, un tarro con azúcar, otro con yerba y la bombilla. En fin, todo el equipo de mate.
- Pablo, ¿qué...?- empezó a decir Camila.
- Te explico- la interrumpió contento, sabiendo a qué se refería su amiga -. Mientras me desperezaba hace tan sólo unos minutos dije: “Lo que daría por tomarme unos buenos mates”. Y de repente apareció todo esto a mi lado ^^. ¿No es grandioso?
- ¡Siiii! ^o^ ¡Tomaremos mates! ¡Ya los estaba extrañando!- festejó Camila, alzando los brazos.
Pablo dejó las cosas en la mesita (pedida) y fue con la pava hasta la canilla para llenarla de agua. Volvió y la colocó sobre el fuego. Mientras esperaban a que el agua hirviera, Pablo hablaba por cel. con su madre. Tenía la voz media entrecortada y la cabeza inclinada hacia atrás. Todo indicaba que quería aguantar las lágrimas.
- Lauri... ¿Me prestas tu celular?- le pidió Camila, dispuesta a hacer lo mismo que su amigo.
- Si... Ten...- le dijo, pasándole el teléfono.
Camila caminó un poco más allá y se sentó contra un auto. Marcó a su casa...
Tuuuu.... tuuuu....... tuuuu....... tuuuu............ tuuuu..... tuuuu........ tuuuu......... tuuuu......... tuuuu......... tuuuu........ tuuuu..... Nadie contestaba... Tuuuu.......... tuuuu............
- ¿Hola?- dijo una voz media cansada del otro lado del tubo.
- ¡Papá! ¡¿Cómo estás?!- exclamó Camila, intentando contener las ganas de llorar.
- ¿Quién llama a esta hora?- le dijo medio enfadado.
- ¡Papá, soy yo! ¡Camila! ¡Tu hija! ¿Acaso no me recuerdas?- le dijo un tanto extrañada.
- Camila... ¿Camila?- pensaba el buen hombre -. ¡Camila! ¡¡Hija!! ¡¿Dónde estás?! ¡Nos tuviste muuuy preocupados estos meses!- exclamó cuando cayó en la cuenta, comenzando a llorar.
- ¿Meses?- se extrañó ella -. Pero si sólo han pasado algunos días...
- Han pasado meses, hija... Dime, ¿dónde estás? ¿Qué te sucede? ¿Por qué no estás en casa?
- Mira, papá... Siéntate, porque va a ser una historia larga... (Además me tengo que apurar, porque si no le gasto todo el $$$ del cel. a Lauri ¬¬U)
Y Camila le contó todo de cabo a rabo... Desde que habían estado en el colectivo con Pablo hasta el encuentro con los chicos de su curso en la nave. Mientras, su padre escuchaba atento, aunque de vez en cuando se sonaba la nariz o tosía.
- ...y cuando vi a Pablo hablando por teléfono con su madre, recordé que todavía no los había llamado a ustedes...- concluyó Camila, agotada por tanto monólogo.
- Cami... No sé qué decir...- balbuceó el padre -. Estoy impresionado... No sé qué pueda pasar...
- No te preocupes, pá...- dijo ella. Sonrió suavemente, pensando que su padre podía verla.- Hasta ahora nada ni nadie nos ha hecho daño...
- Llámanos todos los días, hija. Hoy le cuento todo a tu madre y a tu hermana, y mañana les hablas a ellas...
- Si pá... Pero, espera... O.o ¿Cómo se supone que voy a saber cuándo es el mañana de ustedes? Porque según lo que me dijiste hace un rato, nuestros días son más largos que los de ustedes...
- Es verdad... Déjame sacar unas cuentas...- le dijo él (era prof. de matemática) -. ¿Cuántos días han pasado para ti?
- 5 días...
- A ver...
Hubo un momento de silencio, en el que sólo se escuchaba el rasguido de un lápiz en una hoja de papel.
- ¡Ya está! Si no mal supongo, 1 hora de ustedes es 1 día nuestro...
- Entonces...- dijo ella, tensando la cara en gesto pensativo -, debo llamarlos dentro de 10 minutos... Serán las 2 de la tarde allá...
- Cierto... Llama en 10 minutos...
- Bueno... Nos vemos, pá...
- Hasta luego, hija... Ten cuidado, llama, come bien, no te pelees con nadie...
- Yo también te quiero...
- Hasta pronto...
- ¡Espera!- lo detuvo, Camila -. Ten el nº de este celular, por si necesitas llamar tu...
- ¿Qué celular?- la descubrió el padre. Ella aprovechó y se salteó toda la parte de que estaban con The Rasmus.
- Ehhh... Ehhh... El de esta chica Laura, que te conté ^^UuUu
- Ahhh... Bueno... Pasámelo...
Luego de un ratito en el que le pasó el cel., se despidieron y se recordaron su relación padre – hija, Camila volvió con el grupo.
Ya se habían despertado Romina, Carla, Eero, Laura y Pauli. Estaban en silencio mirando cómo Lauri hacia algo que Camila no alcanzaba a ver porque el mismo Lauri se lo impedía.
- Oigan, ¿qué sucede?- preguntó mientras se acercaba.
- ¡¡Lauri está por tomar su primer mate!!- le informaron Pablo, Romina y Carla, bastante emocionados.
- ¡Esto tengo que verlo!- saltó Camila, y se sentó entre Pablo y Carla.
Lauri ponía una cara rara, como de asco (como las que un nenito chiquito pone cuando está por probar una nueva comida), curvaba los labios en una mueca extraña, como queriendo y no queriendo probar. Al cabo de un momento de lucha interna, logró probarlo.
- ¡Se me olvidó decirte! o_oU- dijo de repente Pablo -. ¡Está muy...!
- ¡¡¡¡CALIENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!- gritó Lauri, dejando el mate de lado, y sobándose la lengua.
- Ejem... Sorry ^^U- se disculpó Pablo.
- No importa... jejeje... Al fin y al cabo soy principiante ^^u
- Hagamos una cosa: mejor nosotros 4 nos tomamos los mates más amargos y calientes, así ustedes no sufren tanto cuando tengan que probarlo.
- ¡Bien!- aceptaron ellos 3.
Entonces se armó una ronda de mate entre Pablo, Camila, Romina y Carla. A su lado, estaba Lauri tocando la guitarra (esta no la pidió, jejeje... La tenía guardada en el jet XD). Más allá estaba Pauli sentado en una reposera leyendo el diario de su país (todo pedido), y máááááás allá estaba Eero meditando.
- ¡Ah, Carla! Ya me estaba por olvidar- dijo Camila cuando le devolvía el mate vacío a Pablo -. Los chicos de nuestro curso también están aquí...
- ¿Y?
- Piensa un poco, tontita ¬o¬. Está Luciano...
- ¡¿Dónde están?!- exclamó emocionada ella.
- Ven, sígueme- le indicó levantándose de donde estaba sentada.
- ¿No van a tomar más?- les preguntó Romina.
- Yo no...- dijo Carla.
- Yo después sigo ^^- dijo Camila.
Ambas chicas se encaminaron hasta el colectivo, se asomaron tras él y vieron. Los 19 chicos de 8º estaban durmiendo. Tal parecía que se habían quedado jugando a las cartas hasta tarde. Carla se quedó embobada mirando como “su Lucho” estaba roncando como bestia y babeando a mares.
Se habría quedado mucho tiempo más, pero Hernán se había levantado y las estaba mirando feo. Prefirieron irse.
Al reunirse de nuevo con su grupo, vieron que Lauri estaba por hacer su segundo enfrentamiento con el mate. Esta vez más tibio y más dulce le iba a resultar más fácil. Y lo logró... Le dio un largo sorbo la infusión y tragó. Los 4 argentinos estaban expectantes esperando la reacción del finlandés.
- Está...- dijo Lauri, saboreando -. Está... ¡¡¡EXQUISITO!!!
- Sabía que te iba a gustar ^^- le dijo Pablo.
Y luego fueron los turnos de Laura, Eero, Pauli y el recién despierto Aki de probar el mate. La opinión de los 4 fue la misma: ¡¡DAME OTRO!!
- Por ahora sólo están en la etapa de consumidores de mate...- les explicó Romina.
- Ya luego les enseñaremos cómo se prepara...- siguió Carla.
- Además les daremos los consejos de la abuela para que les salga el mejor mate de todos- concluyó María (había llegado junto con Aki).
Hicieron otra ronda de mates. Esta vez les enseñaron a los Rasmus cómo tomarlo bien caliente, así después no chillaban. Aprendieron rápido. Al cabo de un rato, a todos les salía el mate por las orejas. Querían de comer algo sólido. De repente, apareció ante ellos una fuente con todas galletas, tartas, tortas y pastelitos que parecían caseros... Todo dentro de una canasta con un mantel.
- Se parece a las que prepara mi abuela...- dijo María, examinando un torta.
- Y las galletitas saben a las de mi tía...- observó Carla.
- Estos pasteles los hace mi mamá...- dijo Pablo.
- Y esas tartas las hago yo...- dijo Lauri.
Todos miraron a Lauri con cara de ¿Qué tu qué?
- ¿Qué pasa? ¿Qué hay de malo en que te guste cocinar? ¬¬
Nadie respondió, sólo se dedicaron a comer eso.
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