Rosas Negras
por PJCapitulo 4.
Segunda parte.
CNN (Noticiero)
—Nos ha llegado un cable de última hora:
Esta misma tarde, ocurrió un accidente en el aeropuerto internacional de la ciudad de….
…Se estima que hay un mínimo de 500 muertos…
…muchos creen que se trató de un atentado terrorista.
Helsingin Sanomat (Periódico mas vendido en Finlandia)
EL METAL NACIONAL SE PONE DE LUTO.
Helsinki -Finlandia— Ayer, en una conferencia realizada en un conocido centro de reuniones de la ciudad, se dio a conocer el desafortunado fallecimiento del cantante Ville Valo, vocalista y líder de la famosa banda “HIM”…
… “La familia y amigos aun no pueden creer la perdida” Dice un allegado a la banda.
… “El show debe continuar” es lo que dijo Seppo Vesterinen, manejador de “The Rasmus” Banda amiga y compatriota de “HIM” Ya que ellos no detendrán su gira apretada para guardar luto o para descansar del atentado en el que casi mueren igual…
CNN (Noticiero)
—Nos ha llegado un cable de última hora:
Esta misma tarde, ocurrió un accidente en el aeropuerto internacional de la ciudad de….
…Se estima que hay un mínimo de 500 muertos…
…muchos creen que se trató de un atentado terrorista.
Helsingin Sanomat (Periódico mas vendido en Finlandia)
EL METAL NACIONAL SE PONE DE LUTO.
Helsinki -Finlandia— Ayer, en una conferencia realizada en un conocido centro de reuniones de la ciudad, se dio a conocer el desafortunado fallecimiento del cantante Ville Valo, vocalista y líder de la famosa banda “HIM”…
… “La familia y amigos aun no pueden creer la perdida” Dice un allegado a la banda.
… “El show debe continuar” es lo que dijo Seppo Vesterinen, manejador de “The Rasmus” Banda amiga y compatriota de “HIM” Ya que ellos no detendrán su gira apretada para guardar luto o para descansar del atentado en el que casi mueren igual…
Capitulo 4.
Abrí los ojos, pero todo estaba en oscuridad.
— ¿Dónde…donde estoy? —Rogué por una respuesta.
Nadie me contestó.
Intenté incorporarme pero la espalda me ardía. Me pasé las manos por el rostro y supe que estaba vendado.
El rechinido de una puerta me alteró más de lo que ya estaba.
—No temas…—Me dijo una suave voz femenina.
Ella encendió una lámpara que irradiaba luz amarilla, esta me lastimó en un principio pero una vez que mis ojos se adaptaron me abrió el campo de visión.
Era una pequeña habitación, de paredes sucias y techo no muy confiable. Yo estaba en una cama humilde y frente a mi se encontraba una mujer madura pero bien conservada. Sus rasgos no tenían el esteriotipo Latino.
— ¿Quién es usted? ¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí? ¿Dónde esta mi equipo?... ¿Qué pasó? —Le ametrallé de preguntas histéricas pero razonables.
—Descuida, ya estas mejor— ¡Esa no era la respuesta que esperaba!
— ¡Conteste a mis preguntas! —Nuevamente me incorporé sin darle importancia al dolor.
—En este momento te encuentras muy alterado—Ella me dio la espalda… ¡Esperen! ¿Ella me tuteó?
Ella se giró de nuevo, ahora con un vaso en la mano.
—Ten, bebe esto, te hará sentir mucho mejor.
— ¡No quiero nada de eso! —Le rechacé el menjurje. — ¡Quiero que me conteste!
—Si te tranquilizas hablaremos como gente civilizada.
Mientras ella hablaba pude ver un par de pequeños ojos espiando por la puerta.
—Ya me calmé—Jamás fui buen actor, pero creo que los nervios y el miedo me cambiaron.
Ella se sentó en la punta inferior de la cama.
—Mi nombre es Greta y soy enfermera en el Hospital de la ciudad más cercana. — Me dijo sin explicar que diablos hacia yo aquí.
—Aja…
—Tus amigos se encuentran en el hospital, ustedes sufrieron un accidente automovilístico apenas unas horas atrás.
Eso sonaba convincente, pero aun no me decía que es lo que yo hacia en aquella casa cuando debería estar en un hospital con mis amigos. De preferencia en uno de Finlandia.
— ¿Pero que es lo que hago aquí? —Pregunté exprimiendo lo poco de tranquilidad que me quedaba.
—Estas en mi casa porque desafortunadamente esta es una ciudad pequeña, casi un pueblo y contamos con muchas necesidades. Un hospital decente es una de esas. Además últimamente se han dado casos de infección entre los pobladores y no contábamos con más espacio. Por eso tuvieron que traerte aquí.
De nuevo me convenció… aunque no del todo.
— ¿Por qué no le avisaron a nuestro agente? ellos ya nos hubieran sacado de aquí—inquirí fastidiado.
—No sabíamos a quien recurrir, ni siquiera sabíamos quienes son ustedes…—Me confesó.
— ¡Que! —Perdí la calma— ¡¿Cómo que no saben quienes somos?!
Ella negó con la cabeza.
— ¿Por qué tendríamos que saberlo? —Me preguntó con curiosidad.
En ese momento capté que no era Madonna y que era imposible que todo el mundo supiese de mi existencia.
—Olvídelo, no es de gran importancia—Me recosté de nuevo.
Después de todo Eero tenia razón, en este lugar no seriamos acosados.
— ¿Quieres que te traiga algo de comer…
—Lauri—Le dije mas tranquilo.
—Es un nombre extraño—Me confesó antes de salir de la habitación.
El ambiente en ese lugar era inquietante, la imagen era exageradamente nítida a pesar de la iluminación, dándole un toque de realidad.
¿Realmente había sufrido un accidente en la carretera? Y si era así ¿Por qué aun no llegaba el ejercito a rescatarme?...aunque a decir verdad me conformaba con Seppo en un taxi.
Me estiré y me bajé de la cama. La espalda ya no me dolía tanto y podía caminar.
Descubrí que al lado de mi cama estaba mi mochila intacta, incluso el celular continuaba en su interior.
—Bien, ahora o nunca—Saqué el teléfono y marqué a mi agente.
“Lo sentimos, pero el numero que usted marcó no existe”
Eso era imposible, el teléfono de Seppo estaba grabado en la agenda del celular y lo había usado una infinidad de veces, no me podían salir con que no existía.
La puerta rechinó una vez más, lo cual me hizo pegar un brinco. Y por instinto guardé el celular en mi pantalón.
—Hola—Le dije a mi visitante. No era Greta, era una niña, tal vez una adolescente joven.
Ella cerró la puerta de golpe.
—Vaya, es tímida—Dije.
Cada minutó que pasaba solo en ese lugar me ponía intranquilo, me sentía asechado y paranoico. Pues a pesar de la buena explicación de Greta, yo no estaba convencido del todo, solo mas confundió,
“¿Y si ella me cambio el numero de Seppo para que yo me confundiera?” En todo caso la culpa era mía por no memorizarme el número de Seppo.
Greta me sacó de mis pensamientos cuando abrió la puerta con una bandeja de comida en las manos.
—Ten, come algo—Me ofreció con dulzura. No lo había notado antes pero ella era muy hermosa.
“¡Estas casado!” Me dijo una vocecilla interna.
—Vamos, come—Me insistió al verme en un lapso de estupidez momentánea. Juro que esos deslices son raros en mí.
Tomé la cuchara y cuando estaba a puntó de probar bocado un grito me interrumpió.
— ¿Qué fue eso? —Dejé la cuchara en la bandeja.
—No debe ser nada, es solo mi hija jugando—Me aclaró con intenciones de verme comer.
Sin embargo mi expresión facial le manifestó que yo no comería hasta no saber que la niña estaba fuera de peligro.
—En seguida regreso—Ella entendió el mensaje y fue a ver que pasaba.
Desde la cama escuché claramente como ella le gritaba a la niña en otro idioma. Eso me dejó intranquilo y sin apetito.
Dejé la bandeja de alimentos a un lado de la cama y me recosté nuevamente.
Esta vez dándole la espalda a la puerta, noté que había una ventana grande y sin barrotes junto a mi cama.
“Por favor Lauri, no seas tan inmaduro… ¿No estarás pensando en escaparte?” De nuevo mi conciencia habló.
—Claro que no… solo tengo calor—Abrí la ventana lo mas posible. Fue raro, en “Mi sueño” ese era un lugar frió pero en “la realidad” hacia un calor infernal.
Greta entró nuevamente pero yo fingí estar dormido.
—Veo que no comiste nada…—Mientras hablaba escuché que ella abría un paquete plástico. —Bueno… solo será un pinchazo—La sentí sobre mi y me asusté.
— ¡Que hace! —Le reclamé en posición defensiva.
—Es para que no te duela tanto—Me dijo pero yo no le creí.
—Gracias pero no lo necesito, ya me siento mejor y me sentiré mejor aun si me lleva a ver a mis amigos.
— ¡No puedes salir en ese estado!
Me bajé de la cama y me puse de espaldas a la ventana.
— ¡Quiero ver su titulo de enfermería! —Le exigí.
Ella hizo como que no dije nada e intentó acercárseme.
—Eso supuse—Fruncí el entrecejo y salí por la ventana.
“¡Regresa!”
Fue lo último que escuché antes de perderme entre la espesura de la vegetación y la oscuridad.
...
- Por cada parte es un narrador distinto, en esta "la segunda" el narrador sera Lauri
-- Gracias por leer! n.n
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