[†] Bloody Dark Angel [†]
por MerrickCapitulo 1 "Merrick"
Capitulo 1.
Las viejas leyendas de Finlandia habian perdido credibilidad, solo quedaban los duendes de bosque, el hombre de las nieves y su favorita: La del hombre gordo dando cajas de carton con papel colorido y lazos, todo aquello era ridiculo…pero ella lo era mas…
No recordaba como había llegado, ni como había nacido, había visto a mas como ella, pero desde que hombres con arpones los perseguian y secuestraban muchos habian huido. Tal vez sus padres habian sido capturados y vendido a un acuario o revanados y vendidos al por mayor en un mercado de pescados, si que tenia un humor negro terrible e insoportable.
Había crecido en la completa soledad, solo una vez cada 30 días le salian lo que a los humanos llamaban “piernas” y necesitaba con desesperación salir del agua y esconderse de las miradas de los que, a ella le parecian anormales y ruidosos.
Con el tiempo aprendio a no aparecerse por la mañana desnuda en la orilla de las playas de Helsinki o en las orillas del río Olulu. Tal vez por necesidad o tal vez solo por que sus pechos ahora eran mas redondos y carnosos, con el tiempo comenzo a percatarse que a los que llamaba “cosas” les parecia erotico o bulgar, ante esto se había comprado un bikini color verde alga con el dinero que había hurtado a varios niños y que se ponia para ocultar la desnudes de sus pechos caucasicos. Su larga cola de color azul marino no le permitia cubrirse esa porcion secreta de su cuerpo que aparecia bajo las escamas. Para no cargar con ese trozo de tela en sus manos, lo ataba en el cordon del bikini que le colgaba por la espalda y se lo colocaba antes de salir del agua.
Ciertamente había aprendido a comunicarse con los humanos imitando a los marineros en los embarcaderos, por lo cual su lenguaje era de lo mas bulgar y decadentes, a veces solia hacer mezclas de los distintos idiomas que aprendia y nadie era capaz de saber lo que ella deseaba comunicar.
Ella…era una mermeidian, una especie de sirena finesa, tal vez la unica que quedaba en aquel lugar…o en el mismo mundo.
Tenia un cuerpo delgado y curvilineo simplemente exquisito y proporcionado, su piel era palida y tersa como la porcelana y a la vista aparentaba ser de la suavidad de la piel de los bebes, tenia el labio inferior algo relleno a comparación del superior, ligeramente rosados, detrás de sus hombros una cabellera negra azabache la cubria hasta las caderas, algunas veces para su diversión se cubria con el para parecer una alga y asustar a los marineros ebrios que rondaban por ahí en las noches, ojos negros grandes soñolientos con pestañas largas y tupidas, cejas delgadas y negras, nariz respringada…si..era muy hermosa, ya muchos se lo había hecho saber, pero al oirla hablar de esa forma tan suya y pintoresca a muchos les parecia mas bien una vil prostituta.
Tenia la voz grave casi asexuada, voz de caramelo, al cantar era simplemente irresistible…
Era una criatura agraciada y bulgar…y la unica que pudo elegir su nombre, de entre todos los que pudo ser capaz de adueñarse, eligio uno tan imponente como su presencia, y duro como su carácter. Imponente y femenino, casi asexuado como su voz, así como era ella…Merrick…
En ese entonces tenia 20 años y de un tiempo a otro procuro a los humanos por mera curiosidad o para apagar su soledad. Se había hecho amiga de muchos niños a los cuales terminaba hurtandoles la mesada. Había tomado gusto por una privada en Ehrenströminitie donde solia pasarse todo un día al mes. Las personas de los alrededores cuchicheaban entre si llamandola “pervertida” o discutiendo de donde había venido.
Lo cierto era que ella temia relacionarse con otros de su estatura, por miedo a lo desconocido o a que le hicieran demaciadas preguntas sobre su persona y le encontraran algo anormal a su terriblemente notoria ignorancia, por que a pesar de todo, ella solo sabia hablar como marinera y solo lo hacia con los niños, quienes la llamaban “Aliento de pescado”
Algunas veces por coincidencia sus piernas la llevaban al encuentro con un hombre: cabello largo y ojos verdes. Ver a un hombre con esas caracteristicas era casi pornografico para ella y cada tanto se descubria a si misma espiando a uno. El cabello acariciando un cuello varonil le era demasiado seductor.
Aprendio mirando que a las “cosas” les gustaba cubrirse los cuerpos con telas coloridas, aunque a veces (y mas a menudo en las mujeres) ella notaba que el estar “vestido” era semejante a la completa desnudes. Había visto telas de numerosos colores en las escaparates de las tiendas, vestidos hermosos de saten y encaje, joyas y perfumes. Se vestia como una mueñeca, con vestidos blancos o rosas de algodón con encaje y vuelo en las faldas con lazos de terciopelo en el cabello del mismo color.
Caroline: ¡Mas alto! ¡Mas Alto Merrick!
Merrick: ¿Mas alto? ¡Vale! –empuja con mas fuerza-
La pequeña y palida Caroline se mecia por los aires sobre la silla de metal del columpio, sus piernas y su cabello rojo volaban por los aires peinado en dos largas trenzas, reia con ganas a mandibula batiente, su risa era chillona pero encantadora. Merrick se reia con ella y la empujaba con fuerza por la espalda, hacia frio, el viento se le metia entre las piernas desnudas, sintio como otra pequeña mano le alaba el vestido, se volvio a mirar.
Julien: ¿Merrick?
Merrick: ¿Si? Julien –se pone a su altura- ¿Qué traes tio?
Julien: Yo…tu…
sus mejillas estaban sonrojadas, bajo la mirada, Caroline había dejado de mecerse y los miraba con seriedad.
Julien: ¿Por qué no tienes amigos de tu edad?
Caroline: Si Merrick, mi mami dice que deberias.
Merrick: por que…tengo amigos de donde vengo, ademas yo solo estoy aquí una vez en muchos días.
Caroline: Visitanos mas seguido…
Julien: Si Merrick, ven mas veces.
Merrick: Me cae que eso si me gustaria, pero esta difícil.
Caroline: el mar se esta comiendo al sol –la mira- ¿Te tienes que ir?
Merrick: Emm sep…
Ella se incorporo y beso las suaves mejillas de ambos niños pelirrojos, ellos le abrazaron con sus dúctiles brasitos las piernas, Merrick sonrio y se alejo de ellos, cruzo sus brazos sobre sus pechos llenos y suspiro con congoja.
Miro por el rabillo del ojo algunas personas que pasaban a su lado, miro a una mujer delgada y rubia volverse a mirarla, Merrick la sostuvo por la muñeca e hizo que se volviera.
¿?: ¿puedo ayudarla con algo señorita?
Merrick: Yo…¿quieres ser mi amiga?
¿?: ¿Disculpe? Digame usted ¿Cuánto mide?
Merrick: ¿eh?
¿?: -la estudia de pies a cabeza- por lo menos un metro setenta.
Merrick: ¿Eh?
¿?: Emm tendra que disculparme –saco una tarjeta de su bolso y se la entrego- Si alguna vez le interesa llamame. Soy Marie Anne.
La mujer se alejo apresurando el paso a medida que se alejaba, Merrick miro la pequeña tarjeta de color paja con letras doradas en sus manos.
T-A-L-A-M-A-S-C-A
1-5-7-5-0-5-6
Miro las letras brillar a la luz del sol, era ignorante de lo que aquellos símbolos significaban, admiro la tarjeta durante varios minutos pretendiendo comprender lo que decia, había memorizado los símbolos como una fotografia en su mente, miro el cielo coloreado de un violeta intenso, tenia una sonrisa dibujada en su rostro, doblo el papelito y en el acto lo tiro al suelo para seguir caminando hacia la costa. Aun tenia tiempo de vagar por la ciudad mirando las luces de neon que recien se encendian y que la llamaban a caer en la completa locura con aquellos colores llamativos casi cegadores.
Había tomado la costumbre de sentarse a tomar un vaso de agua en un café, ya que no tenia dinero para pagar un café. Se sentaba a mirar a las personas, escuchar a Mozart o a cualquier música de Jazz que pusieran para entretener a los clientes, ella elegia siempre un instrumento que escuchar y seguir durante toda la melodía, con frecuencia algun hombre se fijaba en ella y acercaba para invitarle un café, que se limitaba a oler hasta que este se enfriaba. Conversaban con ella durantes unos intimos minutos antes de hartarse de su ignorancia, en ocaciones, algun hombre la invitaban a sus camas o a que pasaran la noche juntos. Después de una mala experiencia con un chico de ojos como el mar, cada vez que se lo pedian ella los golpeaba en la cara, a pesar de ser mujer, golpeaba con la misma rudeza de un hombre.
Pasaba horas en el café pensando nada y cuando le decian que debia retirarse ella se levantaba con una sonrisa y seguía caminando hasta la costa.
Cuando la noche ya era densa ella entraba en una casa abandonada estilo California de columnas que tenia a unos pasos el mar. El enrejado estaba cubierto por una enredadera, el jardin estaba lleno de platanares, flores de fucsia, gardenias y jazmines con las hojas quemadas por el frio, las piedras que hacian un camino hasta la puerta principal estaban cubiertas de liquen y la grama estaba quemada. La pintura blanca de la casa estaba suicia y se caia a pedazos, la casa estaba literalmente en ruinas, pero continuaba teniendo encanto. Dentro no había nada salvo el alfombrado y en el segundo piso un teléfono sin linea.
Se quedaba dormida sobre la alfombra de una habitación del segundo piso y despertaba minutos antes de las 6 am, se quitaba su vestido para colgarlo en el closet y dejar en el mismo lugar sus zapatos y la cinta de su cabello. Se quedaba solo con su bikini y salia de la casa. Entraba lentamente en el agua helada, sumergia su cabeza para empaparse el cabello, nadaba hacia lo hondo donde se quitaba la parte baja del bikini y esperaba a que fuera las 6am.
Al dar la hora sus piernas se juntaban y se cubrian de escamas azul marino, a las 6 am, el encanto se rompia y debia volver al mar…a ser lo que era…una mermiedian…
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