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Corpse Of Angel

por Special_Kare

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Capítulo VII       

Era una brisa húmeda y tibia, por las mejillas de Sibila resbalaron dos gotas de agua, nadie sabría si eran propias o dos avisos de lluvia que al toparse con su rostro, terminaron recorriendo un camino incierto. No reparó en secarlas, se dirigía con cautela al cementerio donde su madre reposaba, ya eran dos semanas desde que la habían encontrado muerta en aquel pozo, para ella, una joven hermosa de extraña expresión facial, era difícil mostrar su dolor, más ahora que lo que invadía su corazón era la ira, no lograba entender qué había impulsado a su madre a abandonarla. Siempre que salía hacia el cementerio, una intensa sensación de odio se apoderaba de sus pasos, pero al final, postrada ante la tumba de la mujer que le dio la vida, no hacía más que pucheros y dulces reproches, tenía a su abuela todavía, y eso era lo que la llevaba a aferrarse a la idea de encontrarse con su madre una vez más, algún día. Aquella noche cubría su cabeza un velo de negro transparente, la rosa púrpura que su abuela misma bordó al rebozo de Sibila amenazaba con deshilarse, para la chica notar aquello equivalía a saber que los tiempos corriendo por los campos de trigo con el viento chocando contra su frágil y diminuto cuerpo se habían quedado atrás, ese rebozo fue un regalo de su cumpleaños 8, realmente no era mucho la diferencia a sus ahora 19 pero si se detenía a pensarlos, parecía una eternidad, un caudal de memorias venían a ella en forma de sonrisas, la suya fue una infancia feliz, con carencias materiales pero riquezas de otro tipo. No miró más la rosa púrpura con la que de niña habló en juegos tantas veces, la rosa con la misma voz de su madre, ya no había momentos en común, sólo estaba ella, la lápida tan fría como bien aparentaba y sus manos envueltas en la nada. –Hola madre- dijo con ese tono tan suyo y que a todos les sonaba a molestia, la respuesta nunca vino, Sibila sabía que tras su fraternal saludo siempre llegaba el cruel y triste silencio pero seguía callando a la espera de algo. Sucedió que la luna fue cubierta por dos espesas nubes, dos horas tenía de permanecer sin hacer exactamente algo cuando en su hombro sintió el peso de una mano ajena. +++++Marsella fue incapaz de hilar congruentemente todo aquello que pasó por su mente. Sólo había tomado un café, se trataba de un descanso rutinario en la plaza cuando de pronto cedió al sueño y vio aquellas imágenes sin poder dar explicación alguna, sólo podía culpar de aquello al cansancio que arrastraba de días atrás y aquel incidente donde todos le creyeron muerta. Recordó también su encuentro con la anciana y las frases sin sentido, pero ante todo esto, sus memorias tenían un rostro en particular, un simpático y casi infantil rostro, el de aquel hombre. 

Como era su costumbre, recordemos que (si es que ya lo hemos dicho) nuestra protagonista prefiere ignorar que conflictuarse, de manera que Marsella pateó con la punta de su zapato negro con detalles de lentejuelas el vaso de unicel que seguía desprendiendo humo del agua caliente, se puso de pie y con un delicado movimiento de los dedos de sus dos manos  jaló la blusa turquesa por ambos lados hasta hacerla deslizarse bajo la cintura, caminó a casa resuelta a dormir en forma. +++ Llegó exhausto a la sala de urgencias, si hubiera utilizado su cabeza para razonar, reaccionaría al hecho de que ya había pasado un día desde que se habían ‘conocido’. Él y Ella, y que la última vez que el destino los unió tan pronto como los separó, ella subió a la ambulancia con aviso de estar en perfectas condiciones, en resumen, nada tenía que hacer nuestro despistado jovenzuelo por esos lugares, no lo advirtió nunca y si pensaban en que reaccionaría estamos equivocados, fue una joven enfundada en blanca bata quien tuvo que sacarlo del letargo al pedirle explicaciones de su extraña aparición por la sala de urgencias.
-busco a una chica- fue lo más que pudo decir-acá hay chicas con severas fracturas, aquella del rincón cayó de un quinto piso mientras colgaba un adorno de navidad, no sé si se interesa por alguna- dijo la señorita con sorna, tratando quizá de ser divertida resultando sin embargo, muy grosera para  Lauri-Ahórrese el sarcasmo, busco a una chica en especial pero veo que por aquí no está- comentó con acento grave para luego, bajar el tono a reacción del sonrojado rostro de la enfermera regañada-disculpe, simplemente estoy confundido, no lo tome personal ¿será posible que puedan darme informes de una mujer joven que trasladaron para acá ayer por la mañana?-Dos puertas adelante- dijo la chica sin mirarlo más A dos puertas se situaba una salita de blancas paredes, saludó con nervios y sin demorarse más preguntó por la ‘chica del tren’:-se fue ayer mismo a casa- apresuró el médico su respuesta mientras jugueteaba con un recetario y una pluma ruidosa-¡Ayer mismo!- atinó a decir Lauri con evidente sobresalto-Ayer mismo, quizá Elvia pueda darte razón de dónde es que vive ella, no me corresponde--¿Elvia?-Yo- murmuró a sus espaldas la enfermera que apareció líneas arriba--Tú--Buscas a Marsella- agregó con una ceja arriba y lo invitó a salir al estacionamiento, dejando claro al fin, esa latosa superioridad que siempre quería salir a flote. 
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Comentarios
duliz81

15/06/07 - 12:26:51
Rolling Eyes obre hico jajaja
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