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Corpse Of Angel

por Special_Kare

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Capítulo V 

El río era hermoso, más aún si el sol se dignaba a reflejar su esplendor en aquellas aguas puras que, presurosas iban a dónde sólo Dios sabe tienen que llegar. Fue un amanecer color naranja en el mes de noviembre, corría entonces el año de 1327. El poblado Forte ubicado al norte de los territorios europeos despertaba. Sus habitantes abrían los ojos a la cotidianidad, aunque los pastores ya regresaban de pasear a las ovejas, es sabido que a ellos les encanta madrugar. Todo anunciaba un día más de tranquila e inadvertida estadía de los que ahí vivían, la señora Heidi pronto saldría a hacer el queso, los pequeños gemelos hijos de Santiani asustarían al ganado de Ewan, quien, seguramente, saldría a por ellos a arrojar lo primero que tuviera en manos ( casi siempre se trataba de cáscaras de manzana), no será necesario seguir deteniéndonos en cada uno de nuestros coloridos personajes incidentales, porque esta mañana, ni Heidi, ni los retoños de Santi, mucho menos Ewan que fue quien lo encontró, harán las actividades que los convierten en monótonos títeres de la vida. Decíamos que fue Ewan quien lo encontró y eso pasó justo cuando el sol aparecía a la par que un gallo cantarín dibujaba su silueta en lo alto de la capilla, Ewan se dirigió al pozo vecino del río, llevaba con él una cubeta a cada mano, necesitaba el agua para saciar la sed de las vacas y preparar la comida de las gallinas, los pesados botes de madera y metal cayeron, sus dedos los dejaron escapar cuando vio el flotar de un cuerpo al fondo del pozo. Como pudo, corrió, el semblante pálido, las piernas torpes, la boca seca y crispado cada cabello de su cuerpo. Quizá no fue la mejor idea, pero para cuando se detuvo a pensarlo, ya estaba confesando lo que sus ojos habían mirado al sacerdote de la capilla. -¿Estás seguro de lo que viste?- cuestionó el hombre con sotana quien no daba crédito a las alteradas palabras del joven Ewan.-¡Que lo he visto con estos ojos que me he de llevar a la tumba, padre mío!, ¡Que lo he visto!- -Pienso que estás en condiciones de quedarte aquí y esperar a que personas menos nerviosas vayan a dónde dices, no te muevas, tengo que dar la orden- Para cuando llegaron los indicados, el pozo estaba rodeado de murmullos de quienes ya se reunían a mirar, nos atreveremos a decir que fue hasta cruel la manera en que se turnaban los mirones para asomar la cabeza y dar certeza al rumor que ahí los había llevado, era un cuerpo que flotaba pecho abajo, brazos extendidos y mayoritariamente cubiertos de la tela de sus ropas, se alcanzaban a ver las manos, azules, abultadas, muertas, aún así, parecía que descansaban serenas como el resto del cuerpo, podía hasta creerse que no había dolor ahí dentro, que el flotar era libertad, paz, plácida suspensión de la vida. No hubo más remedio, John y Gigial, los hombres más fornidos del pueblo fueron los elegidos, con una gruesa cuerda que antes sirviera para hacer sonar las campanas, bajaron aquellos dos con cautela para después salir tres, John y Gigial con el bulto inerte. Exhaustos tendieron al cadáver con la cara al cielo, no fue menos el asombro cuando reconocieron en sus facciones los dulces pliegues de una sonrisa de mujer. +++ Sonó el despertador sólo para avisarle que ya había pasado la noche entera y que sus ojos estaban cansados de no encontrar el sueño. Apenas y dormitó por minutos tras el arrullo de ese caudal de pensamientos que invadían su cabeza, Lauri se empeñó en sacar de su mente la imagen de aquella mujer pero mientras más lo intentaba, más crecía la intriga y el inexplicable deseo de tenerla de nuevo frente a él, mirarla, una vez más, sólo eso. Arrojó las sábanas que le impedían a aquel frío viento que le tocara la piel, después, con una almohada sobre su sien, se llevó las manos a la nuca y  miró la oscuridad. El despertador cedió a la indiferencia, sonó y sonó hasta que su murmullo se perdió con el silencio de la habitación. El tic-tac avanzó hasta marcar las ocho de la mañana, hora en que Lauri finalmente consiguió dormir dejando a un lado las actividades del día. Lo que soñaba le inspiró a sonreír dormido, en un suave movimiento cambió de posición, su brazo izquierdo cayó del lecho, los dedos curveados, la palma a la espera de una mano amiga, la imagen de su brazo extendido pedía las caricias y la tibieza de esa mujer que necesitaba. Durmió, soñó. +++ Tomó aquel mismo tren pero en dirección inversa, regresaba a casa. Marsella cuidó de no volver a dormirse en el camino, mantuvo su mente activa con la ingenua e intensa idea de verlo entrar en cada abrir de puertas de las paradas de estación, pero él nunca llegó. Se puso de pie cuando estaba a punto de llegar a su destino, sonó la alarma pero la debilidad de su cuerpo no pudo luchar contra el mar de gente que con empujones buscaba un espacio en el vagón, le fue imposible bajar y con un claro gesto de impaciencia elevó sus brazos para evitar el contacto con sus compañeros de tren, resopló fastidiada y como pudo se movió a uno de los rincones, ahí estaba una anciana que la miraba con insistencia. Tuvo ganas de enterrarse bajo las vías, sentía una incomodidad indescriptible al saberse el atractivo principal de aquellos ojos perspicaces, la anciana movía la cabeza siguiéndole con la mirada a dónde quiera que Marsella intentara moverse, armada de valor, la joven enfrentó a la mujer de baja estatura quien, con una media sonrisa se atrevió a dirigirle la palabra, libera tu alma de esa cárcel, eres lo que fuiste, lo que eres y serás, dijo sin dejar nunca de buscarle el rostro. La frase de esa mujer logró hacerla temblar, enseguida y aún pensando que estaba loca, bajó con prisa en la siguiente estación.  


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Comentarios
duliz81

15/06/07 - 11:42:42
wooow Shocked
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