Corpse Of Angel
por Special_Kare****
Capítulo IV
-¿Esta situación es posible, acaso creíble?- Preguntó el copiloto a quien llevaba el control de la ambulancia, éste último sólo torció la boca y tras un largo silencio en el que podemos adivinar se dedicó a meditar, dijo: -alguna vez me tocó ayudar a un cataléptico, pero esta es la primera vez veo a alguien recuperado tan prontamente, si no es esto posible, entonces tendríamos que estar tú, yo, y todos los testigos locos. Mientras tanto, Marsella miraba el blanco techo de la ambulancia, le habían colocado en cierta posición y sólo ellos podrían darnos cuenta de qué tanto le habían hecho ahí dentro para asegurarse de su óptimo estado de salud, es cierto que no mostraba alguna irregularidad y más cierto aún que nadie podía dejar de mirarle con tanta curiosidad. No nos ocupa, sin embargo, hablar más de la rutina de los primeros auxilios, son los pensamientos de nuestra protagonista los que nos asaltan justamente ahora. Si no fuera tan juiciosa con su personalidad, si fuera más permisible hacia con lo que ella llamaba cursilerías, se atrevería a decir que estaba raramente encantada por aquel extraño tipo. Pero antes de aceptarlo, aunque fuera sólo a ella misma a quien tenía que contárselo, se negó a creer posible que un encuentro accidental le diera ese impulso al correr de su sangre, al latir de sus venas y al claro exabrupto que su corazón al sólo pensar en los ojos penetrantes del chico con peinado extravagante le causaban. Su costumbre era presumir de la independencia, de su capacidad para bastarse, no llegaría alguien de quien ni siquiera se había enterado cuál era el nombre que aparecía en su acta de nacimiento, a cambiarle el panorama. Pero quién puede negar que a veces alguien viene a darle un nuevo sentido a la vida, a cambiar lo que pensabas, a hacerte dudar si es que hasta ahora, en tu vida, has hecho bien las cosas, si es posible que alguien te complete, si las almas gemelas existen, si te has permitido, de menos, instantes de felicidad. Si ese era el caso, ella lo desconoce, él, ustedes y lamento decir que quien narra, también. Le avisaron que apenas llegaran al hospital, tomarían los datos pertinentes y terminarían con la rutina de atención médica para que pudiera, (sí, increíblemente), regresar a casa por su propio pie, a pesar de haber estado muerta. Necesario será decir que ella todavía no llegaba a comprender eso pero pocas ganas tuvo de explicaciones, su preocupación se centraba en las expectativas que le venían del corazón mas no de la cabeza, y muy a su pesar tenían que ver con él, ¿volvería o no a verlo? +++Hace muchos siglos… Sonaban las campanas de la majestuosa iglesia del centro. Sibila tomó como pudo a la abuela, y con infinita paciencia, la llevó a su hogar, no era permitido que las mujeres entraran a la casa de Dios, siquiera que las vieran merodeando los sitios sagrados, pero la abuela tenía una imperante necesidad de acercarse a ese que pensaba su creador. Alguna vez la joven Sibila logró infiltrarse por las inmensas puertas de madera y lo único que obtuvo fue un temblor en las piernas que denotaba el terror indescifrable que le nació tras postrarse ante la figura de un angel que lloraba sangre. Apresuró el paso evitando las miradas, cuando vio la luz de la luna sintió un alivio en el alma. Los nervios que le obligaban a estrujarse las manos le hicieron tropezar ante el cuerpo mediano de un hombre que se cubría la cabeza con una capucha de café oscuro. Cuando se dieron cuenta, ya él la sostenía clavando sus dedos en los frágiles brazos de ella. Advirtió que se trataba de una hermosa y joven mujer, Vibian calló todo impulso para decirle esa palabra que estaba en el límite de sus labios, jamás había hablado con una mujer que no fuera su madre y menos aún, había tocado un cuerpo femenino, estaba profundamente avergonzado. Sibila agachó la vista y como pudo se zafó de él para seguir con su camino. Esa fue la primera vez que la nieta de aquella que algunos llamaban bruja, se encontraría con Vibian, el aprendiz de sacerdote de Theron, una de las más respetadas autoridades de la Iglesia del lugar. +++ Permaneció ahí sentado, poco a poco todos fueron dejando el escenario del suceso. Lauri se quedó pensando, sintiendo. Extraordinariamente, no hizo caso a lo que a gritos le pedía el corazón, el raciocinio pudo más esta vez y pensando que sería de completa extrañeza aparecerse por el hospital, tomó el taxi que le llevaría a dónde antes de todo, tenía ya planeado llegar. Si se equivocaba, si había tomado la decisión incorrecta, no podría saberlo.
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