Corpse Of Angel
por Special_Kare***
Capítulo III
¿Qué haces? … Era lógico que cualquier frase que viniera de alguien que todo mundo suponía muerta causaría justo lo que causó. Los presentes se escandalizaron, algunos se sonrieron de manera extraña pero lo que para todos fue algo inaudito, para Lauri fue el más dulce de los reclamos -¿Qué haces ahí?, ¿No piensas quitar tu inmensa cabeza de mi pecho?-cuestionó con aparente desprecio Marsella, cuando quien la conoce sabe que, si realmente fuera un disgusto tenerlo justo así, ya le hubiera propinado tremendo golpazo para quitárselo de encima.-Disculpa- fue todo lo que atinó a decir Lauri mientras se incorporaba para verle a la cara.-Te pediré un favor- susurró ella-El que quieras- -Veo que muchos me ven de forma, digamos rara, y tomando en cuenta que tú me pareces más raro que todos ellos, creo que podrías explicarme- murmuró a tiempo que él soltaba una ahogada carcajada-Yo te puedo explicar si me prometes que después tú me dirás por qué demonios piensas que soy raro-¡No seas engreído!, no creo que eso sea importante en este momento, no eres tú el que está tirado acá sin saber cómo pararse y largarse de una vez por todas--De acuerdo- sonrió él- te diré algo, pasa que tú estabas muerta.-¿Muerta?, ¿Quieres decir que ahora soy algo así como un fantasma?-No, yo no quiero decir nada, si ves a tu alrededor hasta médicos hay por aquí, no tenías signos vitales, estabas muerta- le dijo Lauri casi divertido mientras agitaba lentamente su cabeza a manera de afirmación-No te entiendo nada, quizá no haya sido la mejor idea preguntarte a ti--Ya lo hiciste, propongo que te haga una revisión el médico presente y puedas entonces irte a dónde vayas--Dices algo acertado sino fuera por eso de la revisión, pero si no hay otra solución, ayúdame entonces- sentenció Marsella doblando sus piernas dispuestas a ponerse de pie y extendiendo sus dos brazos hacia él- Cuando él las tomó se quedó justo así, sin brindarle ese impulso que le ayudaría a pararse sobre sus piernas, ella no hizo nada, contuvo su curiosidad y se limitó a mirarlo, trataba de adivinar ese simpático gesto que se dibujaba en el rostro masculino, no pudo explicarlo, ni siquiera entenderlo, acaso se sonrojó pensando que era el chico más bonito que se había topado hasta entonces en su vida entera y que curiosamente le había tocado conocerle cuando todos creían que ya no tenía más vida. -De repente creo que no tienes muchas ganas de ayudarme- comentó ella finalmente, con ese sarcasmo que nunca podía dejar en casa-Disculpa- reaccionó él jalándola hacia su cuerpo para que finalmente quedarán cara a cara, con unos cuantos centímetros de distancia.-¿sabes que estos encuentros suceden casi siempre a la inversa?- murmuró Marsella riendo tiernamente-No te entiendo--Cuando nos personas se ven así, es decir, cuando dos extraños se topan los rostros a tan poca distancia, pasa a veces que es por que se ha caído uno sobre el otro, y acá no es has hecho más que levantarme, aunque te tardaste demasiado--Estaba sintiendo tus manos- dijo él e inmediatamente se puso de mil colores al notar que había pensado en voz alta y que si tuviera otra oportunidad construiría mejor su frase-Suena bastante raro eso--De nuevo con que soy raro--De nuevo con que realmente eres medio pedante--Me refería a que son frías, viva o muerta--¿Las manos?--Sí, las tuyas- Marsella notó hasta entonces que no se habían soltado desde que él le ayudara a incorporarse, pero no tuvo intención entonces de cambiar la situación, sólo se vieron, con sus miradas a la altura, parecían diseñados para estar así, o por lo menos eso podían jurarlo todos los fisgones que no se cansaban de mirar y no escuchar, sino imaginarse todo lo que esos dos podrían estarse contando. -Creo que debo ir a con el médico-dijo ella poniendo de nuevo esa pizca de iniciativa que él se negaba a mostrar y más ahora que sólo movía la cabeza de arriba hacia abajo- La chica se abrió paso entre los mirones, algunos incrédulos clavaban sus ojos en ella, como buscando algo en su rostro, sus brazos, algo. Lauri la vio a esa corta distancia mientras la abordaban a la ambulancia y amenazaban con cerrarle la puerta. -Ya no hay espacio para usted, disculpe- Dijeron los paramédicos refiriéndose a Lauri -No…este… iré por mi cuenta- titubeó él mientras Marsella, colocada en la camilla se sonrió intrigada. Lauri se acercó para darle la mano y despedirse, ella no sabía si realmente había intenciones de ‘ir por su cuenta’ o sólo lo había dicho para no quedar en ridículo y decir la verdad ¿a qué habría de ir si ni siquiera sé quién es?…Así, tomados de la mano, les advirtieron que tenían que marcharse. Antes de cerrase las puertas ella casi le gritó:-Si tu peinado no es raro, entonces dime qué es- Él sólo se llevó las manos a la cabeza y con una ternura incansable, la miró partir.
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